lunes, 27 de mayo de 2013

RESULTADOS


La actitud es una parte importante para el desarrollo de nuevas actividades que sean favorecientes y atractivas en la realización de las siguientes tareas. Dependiendo de la percepción, de ver e interpretar el ambiente determinará en medida la actitud que se tomará en el contexto que hemos estado observando: contexto educativo de cuarto grado.


Como anteriormente nos hemos estado refiriendo a las actitudes que se deben de tener dentro del aula para adquirir mayores conocimientos. Es necesario resaltar que, el contexto y las actitudes tomadas por el profesor determinaran una actitud frente al estudio, por lo que los resultados obtenidos en el cuestionario aplicado al cuarto grado, nos dan ocho preguntas que se toman como base para describir el problema ya planteado.


Se puede observar que los alumnos están conscientes de que las actitudes que ellos toman en clase podrían determinar si ellos realizan o no el esfuerzo necesario para aprender cosas nuevas dentro del aula, además de que 19 de los encuestados consideran que su actitud en clase no es buena, por lo que afecta al desempeño escolar. 




Nos podemos dar cuenta de que el estudio se encuentra relacionado a distintas áreas que se relacionan para una adquisición de conocimientos, como lo menciona, Morales V, P en el libro mediciones de actitudes en psicología y educación: Tradicionalmente los objetivos educacionales se han dividido en tres áreas o dominios: el cognitivo (conocimientos), el afectivo (sentimientos, actitudes, afectos) y el conductual (comportamientos, habilidades). Las actitudes han sido conceptualizadas de maneras distintas (pueden verse los diversos enfoques en McGuire, 1969); esta definición corresponde al enfoque posiblemente más popular, que concibe la actitud como una variable intermedia entre el estímulo (el objeto de la actitud) y la respuesta o manifestación externa y de alguna manera mensurable. Y que de manera significativa se ve reflejada en las encuestas realizadas, ya que, los encuestados manifiestan respuestas negativas ante la presencia de actitudes que son positivas para el estudio en las que los maestros y padres de familia están involucrados.


De acuerdo a Buxarrais R, M y Martínez M. (2001), no solamente las actitudes del alumno son las que cuentan, sino también las que el profesor realiza. Una de las dos actitudes que pueden ser adoptadas por el profesor, se llaman: neutralidad y beligerancia. Estas dos posturas pueden ser empleadas de acuerdo al contexto que se da dentro del aula, dependerán de: los valores que entran en juego, los objetivos que se persigan, la clase de neutralidad o beligerancia que se ejerza, factores relativos a la situación concreta en la que ejerza el profesor. 
La actitud que decida tomar el profesor podrá repercutir de igual forma en el aprendizaje de sus alumnos. La mayoría de los encuestados hacen referencia de que el maestro es la autoridad en el salón de clase y se le demuestra cierto temor para la participación y expresión de las dudas que se van presentando de algún tema en general. 













jueves, 21 de marzo de 2013

Investigaciones

Para la integración de nuevos conocimientos sobre este tema, hemos realizado la investigación correspondiente.
Por una parte el dominio afectivo como área de especial interés y en el contexto, sobre la medición de actitudes. Tradicionalmente los objetivos educacionales se han dividido en tres áreas o dominios: el cognitivo (conocimientos), el afectivo (sentimientos, actitudes, afectos) y el conductual (comportamientos, habilidades) esto es mencionado por Morales Vallejo. Las actitudes han sido conceptualizadas de maneras distintas (pueden verse los diversos enfoques en McGuire, 1969); la definición que hemos dado corresponde al enfoque posiblemente mas popular, que concibe la actitud como una variable intermedia entre el estimulo (el objeto de la actitud) y la respuesta o manifestación externa y de alguna manera mensurable.


Por otra parte es importante señalar que no solamente las actitudes del alumno son las que cuentan, sino también las que el profesor realiza. Una de las dos actitudes que pueden ser adoptadas por el profesor, se llaman: neutralidad y beligerancia. Estas dos posturas pueden ser empleadas de acuerdo al contexto que se da dentro del aula, dependerán de: los valores que entran en juego, los objetivos que se persigan, la clase de neutralidad o beligerancia que se ejerza, factores relativos a la situación concreta en la que ejerza el profesor. La actitud que decida tomar el profesor podrá repercutir de igual forma en el aprendizaje de sus alumnos.

Existen elementos que intervienen en el aprendizaje actitudinal. Las interacciones sociales que son necesarias para llevar aprendizajes, la relación actitudinal con el aprendizaje, el desarrollo moral, la satisfacción de las necesidades personales, la conducta y las actitudes que establecen relaciones,  los grupos sociales a los que se pertenece, las personas o la persona que interviene en el aprendizaje, etc. Se puede observar aquí en esta lectura que muchas de las actitudes que nosotros presentamos en el ámbito escolar son aprendidas de los contextos en el que nos desarrollamos, lo que se llevara a cabo en el aula.
De acuerdo a la investigación J. Alonso Tapia es doctor en Filosofía y Letras, especialidad Psicología, en la Universidad Autónoma de Madrid. El alumno no aprende por su modo de pensar al afrontar las tareas es inadecuado, y le está  impidiendo vivir la experiencia satisfactoria que debe sentir  porque se está progresando, experiencia que activa la motivaci

Según Jesús Beltrán Llera, catedrático de Universidad, quien ha realizados dos publicaciones muy importantes como lo son; ha tenido dos publicaciones importantes como lo son" Educar para el siglo XXI"  e "Intervención psicopedagógica y curriculum escolar"ambas en el año 2000 refiere; partiendo de que la escuela es un lugar de trabajo en el cual los sujetos hacen  frente a actividades, que requieren un esfuerzo cognitivo más que físico, recompensadas bajo algún tipo de sistema de recompensas, y no un lugar de juego donde se ofrece la posibilidad de elegir en función de preferencias personales (Brophy, 1983) por lo tanto la motivación para aprender puede ser interpretada tanto como un rasgo general como un estado especifico a una situación. La motivación para aprender hace referencia a una disposición continuada para valorar el aprendizaje como una actividad satisfactoria y merecedora de esfuerzo, de esfuerzo para conocer y dominar las situaciones de aprendizaje.  Hacer referencia al estado de motivación del alumno implica la presencia no solamente de elementos motivacionales sino también de elementos de aprendizaje y cognición. (Estrategias cognitivas y metacognitivas). Finalmente, desde el punto de vista de la socialización, la motivación, tanto como un rasgo general como un estado situacional, se interpreta como una competencia adquirida y desarrollada a través de la experiencia general.


miércoles, 27 de febrero de 2013

Trabajo de intervención


La relación entre iguales que se puede producir en el grupo de alumnos es la que hace posible practicar el principio de justicia y reciprocidad, es un principio básico para el progreso moral de los niños, niñas y adolescentes. Además de esta función, el grupo de alumnos como tal tiene potencialidades diversas que ejercen su influencia de manera clara en la adquisición de los aprendizajes. El aprendizaje entre iguales que se puede producir en un grupo parte del intercambio de información que se da al acceder a los conocimientos, a las experiencias, a los afectos, a las opiniones de las demás personas.

De acuerdo con Rosa Guitart (2002) es importante que se realice un grupo con estructura cooperativa y no competitiva o individual, ya que ayuda a la creación de estructuras positivas entre el alumnado y el maestro. Por lo que estas experiencias de trabajo cooperativo tienden a promover actitudes más positivas hacia los aprendizajes y hacia las personas.

Hablar de educación, sea cual sea la perspectiva que se adopte, supone hablar implícitamente de procesos actitudinales, dadas las relaciones intimas que hemos reconocido que existen entre actitudes-personalidad y actitudes-valores (Gairín Joaquin, 1990).


 Las actitudes como instancias que nos predisponen y dirigen sobre los hechos de la realidad, representan una síntesis personal que filtra nuestras percepciones y orienta nuestro pensamiento, facilitan la adaptación de la persona al contexto. La relación entre actitudes y educación no se reduce tan sólo al interés que ésta demuestra por aquellas, también se manifiesta en el poder que la educación tiene sobre las actitudes. La actitud puede considerarse causa y efecto del aprendizaje. Como ya vimos, la actitud es una de las variables intervinientes en el aprendizaje de tal forma que actitudes negativas dificultan los aprendizajes, pero también podemos señalar que una enseñanza mal administrada puede generar actitudes negativas en el alumno. La necesidad de considerar a las actitudes y de plantearse objetivos respecto a ellas es admitida por todas las personas. Las actitudes hacia las materias se forman, sobre todo, en función del éxito o fracaso experimentado en su estudio.

Las actitudes mantenidas en la familia y por el maestro, así como las del estudiante hacia sus padres y maestros, influyen en la formación de aquellas (Sorenson, 1971: 385).
Ejemplo de algunas conductas que posibilitan actitudes positivas en el alumno:
  • ·        Aceptar las contestaciones de los discípulos, correctas o no, como intentos de aprender, y acompañarlas de comentarios de aprobación, y no de rechazo.
  • ·         Dar al estudiante alguna opción de seleccionar y ordenar el asunto-tema (en particular si mantiene el profesor un control rígido de las metas didácticas), permitiendo así un compromiso positivo.
Es importante tener en cuenta la actitud del profesor. Debe potenciar todas aquellas actitudes que fomenten la autonomía, la relajación, la confianza con los compañeros y la ilusión por el aprendizaje.  El aprendizaje debe llevarse acabo de una forma libre y llama, descubriendo por medio del juego y la diversión, y no por la imposición de unas actividades que no interesan y que tienen a desembocar en un ambiente indisciplinado. (Gomez, Mir, & Serrats, 2004)

REFUERZO SOCIAL-POSITIVO
El refuerzo es la acción encaminada a obtener la fijación de determinada conducta puede venir de los profesores que animan, estimulan , controlan con miradas, palabras, sonrisas.. y gracias a ello mejoran o modifican el comportamiento del alumno, pero también los compañeros pueden actuar como agentes reforzadores y como modelos de comportamiento.

En la escuela infantil el refuerzo y la motivación tienen que abarcar siendo el trabajo bien hecho, el beneficio que reporta la tarea, la superación de uno mismo y no el premio que se obtiene. Nos obstante puede reforzar también la conducta esporádicamente, a través de diversos estímulos:
·         Conceder al alumno un premio inesperado a un buen trabajo realizado;
·         Prestarle un poco más de atención
·         Darle algún refuerzo comestible; como caramelos
·         Sonreírle demostrando conformidad
·         Hacer un gesto de aprobación
·         Exponer su trabajo públicamente
·         Recibir un aplauso de los demás
·         Dejar que ayude a los más pequeños  y más lentos
·         El profesor dejara salir primero al patio al que ha terminado antes su trabajo y ha recogido sus cosas.
·         Premiar las conductas adecuadas e ignorar la son deseables, asi como el fomentar comportamientos cooperativos, puede tener éxito con determinados alumnos. Es conveniente tener en cuenta que no todos los alumnos son reforzados de la misma forma y en el mismo momento.

SUGERENCIAS PARA EL BUEN FUNCIONAMIENTO DE LA CLASE

·         Crear un clima de confianza
·         Explicar el porqué de las cosas
·         Aceptar las sugerencias de los niños
·         Explicar los derechos y deberes dentro de la clase
·         Conseguir un tono de voz equilibrado, sin gritos, son parte del maestro
·         Respetar la creatividad y la iniciativa del niño
·         Motivar y orientar a los niños
·         Lograr un conocimiento individual del niño y de la familia
·         Taller de pintura
·         Arreglar el jardín.

e
Elaborado por:
Elva Elizabeth Anaya Rodriguez.
Mónica Montañez Montaño.
Marisol Serrano García.

Bibliografía:

Gomez, M. T., Mir, V. & Serrats, M. G. (2004). Propuestas de Intervención en el Aula. España: NARCEA.

Gairín. J. las actitudes en educación (1990). Editorial Boixareu Universitaria: Barcelona, España.

Guitart R. (2002) Las actitudes en el centro escolar:Reflexiones y propuestas. (1ra ed.) España:Editorial Imprimeix 

domingo, 24 de febrero de 2013

Actualmente las situaciones actitudinales ante el aprendizaje han generado cambios educativos. En el cual se ah observado la pasividad de los alumnos y su poca disposición a colaborar, sin darnos cuenta de que estos rasgos pueden definir la actitud ante la solución de muchos de los problemas que actualmente aquejan a la realidad activa de la que somos parte y a la que contribuimos a diario.
Por lo que, el aprendizaje se encuentra en conjunto con los contenidos curriculares, los procedimientos de aprendizaje y la actitudes mostradas ante ese aprendizaje.

El Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) es un modelo de aprendizaje constructivista en el que el alumno esta en búsqueda de su propio conocimiento, además de desarrollar habilidades que le serán útiles para ponerlos en práctica en la vida real.

De acuerdo a este modelo educativo, sería conveniente buscar alternativas con la utilización del ABP para la problemática ya descrita anteriormente. En la búsqueda de la formación de alumnos:
  • Responsables y entusiastas en la solución de problemas.
  • Que realicen aportes de investigación a la discusión grupal.
  • Sean capaces de buscar la información necesaria para entender y así poder resolver un problema.
  • Que desarrolle sus habilidades de análisis y síntesis de información, obteniendo una visión más crítica de la realidad.
  • Que sean capaces de ser alumnos autodidactas, para que no dependan del maestro y de la educación convencional.
  • Que muestren interés para aprender de los demás, asimismo de compartir su propio conocimiento, la experiencia o las habilidades que cada uno tenga.
  • Que muestren compromiso y apertura para la adquisición de aprendizajes.