Para la integración de nuevos conocimientos sobre este tema, hemos realizado la investigación correspondiente.
Por una parte el dominio afectivo como área de
especial interés y en el contexto, sobre la medición de actitudes.
Tradicionalmente los objetivos educacionales se han dividido en tres áreas o
dominios: el cognitivo (conocimientos), el afectivo (sentimientos, actitudes,
afectos) y el conductual (comportamientos, habilidades) esto es mencionado por Morales Vallejo. Las actitudes han sido
conceptualizadas de maneras distintas (pueden verse los diversos enfoques en
McGuire, 1969); la definición que hemos dado corresponde al enfoque
posiblemente mas popular, que concibe la actitud como una variable intermedia
entre el estimulo (el objeto de la actitud) y la respuesta o manifestación
externa y de alguna manera mensurable.
Por otra parte es importante señalar que no solamente las actitudes
del alumno son las que cuentan, sino también las que el profesor realiza. Una
de las dos actitudes que pueden ser adoptadas por el profesor, se llaman:
neutralidad y beligerancia. Estas dos posturas pueden ser empleadas de acuerdo
al contexto que se da dentro del aula, dependerán de: los valores que entran en
juego, los objetivos que se persigan, la clase de neutralidad o beligerancia
que se ejerza, factores relativos a la situación concreta en la que ejerza el
profesor. La actitud que decida tomar el profesor podrá repercutir de igual
forma en el aprendizaje de sus alumnos.


Existen elementos que
intervienen en el aprendizaje actitudinal. Las interacciones sociales que son
necesarias para llevar aprendizajes, la relación actitudinal con el
aprendizaje, el desarrollo moral, la satisfacción de las necesidades
personales, la conducta y las actitudes que establecen relaciones, los grupos sociales a los que se pertenece,
las personas o la persona que interviene en el aprendizaje, etc. Se puede
observar aquí en esta lectura que muchas de las actitudes que nosotros
presentamos en el ámbito escolar son aprendidas de los contextos en el que nos
desarrollamos, lo que se llevara a cabo en el aula.
De acuerdo a la investigación J. Alonso Tapia es doctor en Filosofía y
Letras, especialidad Psicología, en la Universidad Autónoma de Madrid. El alumno no aprende
por su modo de pensar al afrontar las tareas es inadecuado, y le está impidiendo vivir la experiencia satisfactoria
que debe sentir porque se está progresando,
experiencia que activa la motivaci
Según Jesús Beltrán Llera, catedrático de Universidad, quien ha realizados dos publicaciones muy importantes como lo son; ha tenido dos publicaciones importantes como lo son" Educar para el siglo XXI" e "Intervención
psicopedagógica y curriculum escolar"ambas en el año 2000 refiere; partiendo de que la
escuela es un lugar de trabajo en el cual los sujetos hacen frente a actividades, que requieren un esfuerzo
cognitivo más que físico, recompensadas bajo algún tipo de sistema de
recompensas, y no un lugar de juego donde se ofrece la posibilidad de elegir en
función de preferencias personales (Brophy, 1983) por lo tanto la motivación
para aprender puede ser interpretada tanto como un rasgo general como un estado
especifico a una situación. La motivación para aprender hace referencia a una
disposición continuada para valorar el aprendizaje como una actividad
satisfactoria y merecedora de esfuerzo, de esfuerzo para conocer y dominar las
situaciones de aprendizaje. Hacer
referencia al estado de motivación del alumno implica la presencia no solamente
de elementos motivacionales sino también de elementos de aprendizaje y
cognición. (Estrategias cognitivas y metacognitivas). Finalmente, desde el
punto de vista de la socialización, la motivación, tanto como un rasgo general
como un estado situacional, se interpreta como una competencia adquirida y
desarrollada a través de la experiencia general.
