La relación entre iguales que se puede producir en el grupo
de alumnos es la que hace posible practicar el principio de justicia y
reciprocidad, es un principio básico para el progreso moral de los niños, niñas
y adolescentes. Además de esta función, el grupo de alumnos como tal tiene
potencialidades diversas que ejercen su influencia de manera clara en la adquisición
de los aprendizajes. El aprendizaje entre iguales que se puede producir en un
grupo parte del intercambio de información que se da al acceder a los
conocimientos, a las experiencias, a los afectos, a las opiniones de las demás personas.
De acuerdo con Rosa Guitart (2002) es importante que se realice
un grupo con estructura cooperativa y no competitiva o individual, ya que ayuda
a la creación de estructuras positivas entre el alumnado y el maestro. Por lo
que estas experiencias de trabajo cooperativo tienden a promover actitudes más
positivas hacia los aprendizajes y hacia las personas.
Hablar de educación, sea
cual sea la perspectiva que se adopte, supone hablar implícitamente de procesos
actitudinales, dadas las relaciones intimas que hemos reconocido que existen
entre actitudes-personalidad y actitudes-valores (Gairín Joaquin, 1990).
Las actitudes como instancias que nos
predisponen y dirigen sobre los hechos de la realidad, representan una síntesis
personal que filtra nuestras percepciones y orienta nuestro pensamiento,
facilitan la adaptación de la persona al contexto. La relación entre actitudes
y educación no se reduce tan sólo al interés que ésta demuestra por aquellas,
también se manifiesta en el poder que la educación tiene sobre las actitudes. La actitud puede
considerarse causa y efecto del aprendizaje. Como ya vimos, la actitud es una
de las variables intervinientes en el aprendizaje de tal forma que actitudes
negativas dificultan los aprendizajes, pero también podemos señalar que una
enseñanza mal administrada puede generar actitudes negativas en el alumno. La necesidad de considerar a
las actitudes y de plantearse objetivos respecto a ellas es admitida por todas
las personas. Las actitudes hacia las
materias se forman, sobre todo, en función del éxito o fracaso experimentado en
su estudio.
Las actitudes mantenidas en
la familia y por el maestro, así como las del estudiante hacia sus padres y
maestros, influyen en la formación de aquellas (Sorenson, 1971: 385).
Ejemplo de algunas conductas
que posibilitan actitudes positivas en el alumno:
- · Aceptar las contestaciones de los discípulos, correctas o no, como intentos de aprender, y acompañarlas de comentarios de aprobación, y no de rechazo.
- · Dar al estudiante alguna opción de seleccionar y ordenar el asunto-tema (en particular si mantiene el profesor un control rígido de las metas didácticas), permitiendo así un compromiso positivo.
Es importante tener en cuenta la actitud del profesor. Debe
potenciar todas aquellas actitudes que fomenten la autonomía, la relajación, la
confianza con los compañeros y la ilusión por el aprendizaje. El aprendizaje debe llevarse acabo de una
forma libre y llama, descubriendo por medio del juego y la diversión, y no por
la imposición de unas actividades que no interesan y que tienen a desembocar en
un ambiente indisciplinado. (Gomez, Mir, & Serrats, 2004)
REFUERZO SOCIAL-POSITIVO
El refuerzo es la acción encaminada a obtener la fijación de
determinada conducta puede venir de los profesores que animan, estimulan , controlan
con miradas, palabras, sonrisas.. y gracias a ello mejoran o modifican el
comportamiento del alumno, pero también los compañeros pueden actuar como
agentes reforzadores y como modelos de comportamiento.
En la escuela infantil el refuerzo y la motivación tienen
que abarcar siendo el trabajo bien hecho, el beneficio que reporta la tarea, la
superación de uno mismo y no el premio que se obtiene. Nos obstante puede
reforzar también la conducta esporádicamente, a través de diversos estímulos:
·
Conceder al alumno un premio inesperado a un
buen trabajo realizado;
·
Prestarle un poco más de atención
·
Darle algún refuerzo comestible; como caramelos
·
Sonreírle demostrando conformidad
·
Hacer un gesto de aprobación
·
Exponer su trabajo públicamente
·
Recibir un aplauso de los demás
·
Dejar que ayude a los más pequeños y más lentos
·
El profesor dejara salir primero al patio al que
ha terminado antes su trabajo y ha recogido sus cosas.
·
Premiar las conductas adecuadas e ignorar la son
deseables, asi como el fomentar comportamientos cooperativos, puede tener éxito
con determinados alumnos. Es conveniente tener en cuenta que no todos los
alumnos son reforzados de la misma forma y en el mismo momento.
SUGERENCIAS PARA EL BUEN FUNCIONAMIENTO DE
LA CLASE
·
Crear un clima de confianza
·
Explicar el porqué de las cosas
·
Aceptar las sugerencias de los niños
·
Explicar los derechos y deberes dentro de la
clase
·
Conseguir un tono de voz equilibrado, sin
gritos, son parte del maestro
·
Respetar la creatividad y la iniciativa del niño
·
Motivar y orientar a los niños
·
Lograr un conocimiento individual del niño y de
la familia
·
Taller de pintura
·
Arreglar el jardín.
e
Elva Elizabeth Anaya Rodriguez.
Mónica Montañez Montaño.
Marisol Serrano García.
Bibliografía:
Gomez, M. T., Mir, V. &
Serrats, M. G. (2004). Propuestas de Intervención en el Aula. España: NARCEA.
Gairín. J. las actitudes en
educación (1990). Editorial Boixareu Universitaria: Barcelona, España.
Guitart R. (2002) Las actitudes en el centro escolar:Reflexiones y propuestas. (1ra ed.) España:Editorial Imprimeix

